Un Sistema Nacional de Innovación que no logra emerger como tal

Nancy Pérez O. Directora ejecutiva de iCono UDD, Oficina de Transferencia Tecnológica. Universidad del Desarrollo.

De acuerdo a la teoría general de sistemas de Ludwig von Bertalanffy, un sistema corresponde a un conjunto de elementos en interacción coherente. Los sistemas se explican desde su comportamiento holístico (como un todo) y no pueden describirse o explicarse a partir de sus componentes por separado.  

Dentro de las características de estos está el que tienen una finalidad, vale decir, que existen para cumplir un objetivo o función. A su vez, en ellos existe sinergia, esto es, cualquier cambio podría afectar el comportamiento tanto de las partes como del sistema completo. 

En el contexto de lo anterior, cabe preguntarse qué ha pasado con nuestro Sistema Nacional de Innovación, desde una perspectiva sistémica. Si nos preguntamos por la finalidad, inicialmente la de nuestro sistema era contribuir a la competitividad del país, sin embargo, se amplía el alcance del concepto de innovación y actualmente es la contribución al desarrollo (objetivo estratégico Nº 4 del Consejo Nacional de Innovación 2014-2017). En cuanto a los cambios a los que ha sido sometido, lamentablemente estos suceden con más frecuencia de lo que el sistema necesita para mantener su finalidad y, muchas veces, sobre la base de diagnósticos aislados provenientes de los agentes o componentes del sistema (basta mirar los cambios en las agencias, como la recurrente discusión sobre los clusters).

Si analizamos la coherencia, las señales son aún más contradictorias. Las universidades son una de las principales fuentes de desarrollo de conocimiento científico y tecnológico del país. Para que éste llegue a la sociedad y genere impacto, requiere muchas veces de apropiación, a través del uso de mecanismos de protección de propiedad intelectual  y necesariamente requiere vincularse con la industria, ¿está preparado el sistema para cumplir la función de transferencia tecnológica?  A su vez, para que el conocimiento científico se traduzca en soluciones, el sistema debe disponer de mecanismos para impulsar la participación de los investigadores en actividades de investigación aplicada y transferencia, ¿está preparado el sistema para reconocer en los investigadores resultados más allá de las publicaciones?  En cuanto a las empresas, éstas deben estar preparadas para absorber y aplicar las tecnologías y los conocimientos en el desarrollo de nuevos productos y servicios, ¿están las empresas preparadas y dispuestas a esta forma de creación de crecimiento y desarrollo?

No cabe duda que hemos avanzado, sin embargo la realidad y el día a día aún nos muestran que nos sobra burocracia y nos falta eficacia, nos sobra creatividad para implementar cambios en las distintas partes del sistema y nos falta reflexión para analizar el todo, nos sobra impulso y nos falta aplicar más conocimiento y sin duda, nos falta un Ministerio.

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