La violencia interpersonal y su estudio como un fenómeno de larga temporalidad

Por Jojorgerge Drouillas Espinosa, Magíster (c) en Hitoria y Ciencias Sociales Universidad Arcis. Mienbro del Grupo historiayjusticia

En columnas anteriores he hecho mención a investigaciones presentadas sobre el delito durante los siglos XIX y XX a través de éstas, hemos presenciado un fenómeno relativamente nuevo para la época, la criminalidad, como un problema público que afectaba el funcionamiento de la sociedad, por lo tanto las ciencias sociales se avocaron de lleno a su estudio desde la antropología, la sociología y psicología. Nombres como Lombroso, Ferri y Lacassagne sonaron en la aulas académicas impregnado las ciencias penales de un lenguaje científico del cual antes habían carecido.

La violencia interpersonal y los delitos contra la propiedad se habían vuelto un problema de creciente interés a la sociedad científica la cual por medio de un dispositivo científico se proponía aislar a la población “insana” y calificarla de patológica de este modo organizando un esquema de represión de la delincuencia en torno a individuos degenerados carentes de juicio.

En una reciente publicación de llamada “La industria del delito” [1] los autores Cristián Palacios y Cesár Leyton detallan el inmenso interés científico que despertó la criminalidad durante las primeras décadas del siglo XX, así como también la creciente necesidad de “clasificar” a los sujetos criminales de acuerdo con categorías patológicas. 

Como podemos ver, la ciencia tuvo un papel importante en la búsqueda de respuestas a las conductas sociales desviadas que afectaban a la población del Chile liberal, así como también la creciente industria intelectual que desplegó el estudio del crimen. Hoy la historia como disciplina puede aportar al estudio de conductas, como la violencia interpersonal, como un fenómeno de larga duración temporal.

La comunicación entre las disciplinas es fundamental para dar curso a nuevas teorías o enfoques de investigación, debo enfatizar en el papel de la historia como memoria a la cual acudimos para no volver a equivocarnos. El historiador René Salinas que investiga la violencia interpersonal en Chile durante los siglos XVIII-XIX, propone que los comportamientos violentos parecen haber sido un ingrediente permanente de la vida cotidiana [2]. 

La violencia interpersonal estaría determinada por una cultura en que la transgresión de la norma deviene en una condición fundamental del ethos popular. Salinas en este caso rastrea las conductas de resolución de conflictos propias del siglo XVIII, que sin duda son un elemento de suma importancia al estudiar los fenómenos de violencia interpersonal actuales. La historia puede aportar al estudio de la violencia tal como lo ha hecho Pieter Spierenburg para el caso de Holanda. Este historiador, discípulo de Norbert Elias, ha enfatizado en la existencia de un proceso de largo tiempo en el que las costumbres han sido modificadas en su conocida obra “el proceso de civilización”. Desde esta perspectiva, Spieremburg ha realizado variados estudios relativos a la violencia interpersonal como un proceso de largo aliento y con lenta evolución temporal, realizando grandes aportes al estudio de la conducta humana. Así la historia tiene bastante que decir en problemas tan complejos como la violencia en el género humano. 

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 [1] Leyton César y Palacios Cristián. La industria del delito. Ocho Libros. 2014, Santiago.

[2] Salinas, Rene. “Violencia interpersonal en una sociedad tradicional formas de agresión y de control social en Chile. Siglo XIX”, En Revista de Historia Social y de las Mentalidades. Nº XII, Vol. 2, Usach. Santiago, 2008. Pág. 10

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