Gender Summit 12: La lucha contra la brecha de género ya es irreversible

Durante el 6 y el 7 de diciembre de 2017, se desarrolló en Chile un evento inédito en Latinoamérica y el Caribe: Gender Summit. Este seminario, organizado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, buscó generar un espacio de diálogo entre la comunidad científica, la sociedad civil y las autoridades políticas del mundo en torno al perjudicial impacto de la desigualdad de género en el desarrollo del conocimiento y tecnologías, logrando reunir a más de 400 personas de las más diversas áreas, haciendo honor a su eslogan “Sin Límites”. 

Es así como se dieron cita en la sede de la Cepal, ubicada en Santiago, diferentes actores no sólo de la sociedad chilena, sino mundial, logrando exponer una problemática e incidir en los tomadores de decisiones. De este modo, las cifras entregadas por expertos y las buenas prácticas de las organizaciones fueran escuchadas por representantes de todos los sectores, una aproximación que pretende acortar los tiempos de reacción de quienes tienen el poder de generar cambios frente a esta problemática. 

“Realizar este evento en Chile se debió, en gran parte, a un contexto motivado por la agenda de género que lleva adelante la Presidenta Bachelet y que le dio un sello especial a este Gender Summit. No sólo fue un seminario académico donde se compartieron evidencias, sino también se reconocieron acciones y estrategias llevadas a cabo por organizaciones civiles y empresas. Porque de verdad, si esto no es un esfuerzo de todos y todas no podremos transformar a la sociedad”, señaló Paula Astudillo, coordinadora Institucional de Género de CONICYT y organizadora del evento.

La realidad actual

Según datos proporcionados por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género (MINMUJERYEG), actualmente, Chile registra la brecha de participación laboral más alta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), llegando a un 23%, donde solo un 48% de las mujeres trabajan de forma remunerada fuera del hogar, contrastando con el 70% de ellos. 

Analizando estas cifras, la Comisión Nacional de Productividad señaló que un 70% de las mujeres se desempeñan en sectores sociales, de salud y de enseñanza, y sólo un 7% en rubros mejor pagados, como la minería y la construcción, sumando además que a mayores años de estudio la brecha salarial crece, llegando a un 33%.

Cuando se observan las áreas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics), según cifras del MINMUJERYEG, sólo un 20% de ellas estudia carreras de ciencias y tecnologías. Sobre la inclusión de este sector de la población a la educación superior, se destaca que los recursos económicos son un factor importante, rescatando que el 54% de los estudiantes que ingresaron por gratuidad el año 2016 fueron mujeres.

No obstante, las esperanzadoras cifras sobre un mayor ingreso a la educación terciaria no implicarían un mayor interés por las áreas STEM. Según el estudio que abordó las diferencias en las postulaciones a la universidad desarrollado por el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) con datos de 2009, el solo hecho de que una postulante sea mujer hace que ésta tenga un 14% de menos probabilidades de estudiar ingeniería, dando cuenta de que los estereotipos de género son relevantes a la hora de tomar la decisión sobre qué carrera elegir. 

“Tratamos de mirar las variables que influyen y una de las que más incide es la profesión de la madre, quien tiene un rol “model” súper importante en la decisión de las niñas. También lo es el proceso de admisión, donde un buen puntaje en matemáticas puede aumentar en un 15% la probabilidad de que una mujer decida estudiar ingeniería. Otra es la aversión al riesgo, donde las mujeres son renuentes a postular si sus puntajes son muy cercanos al puntaje de corte”, explicó Alejandra Mizala, una de las autoras de la investigación y actual vicepresidenta del Consejo de CONICYT.

Esta situación es un poco más alentadora cuando se trata de estudiantes de doctorado, donde datos informados por CONICYT indican que aumenta el porcentaje de matrícula en ingenierías, con un 39,7% de participación femenina en contraste al 16,5% en pregrado. Pero a medida que los investigadores avanzan en sus carreras, las brechas de género vuelven a aumentar. Prueba de ello es que el Programa del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) presenta un 72,7% de proyectos adjudicados liderados por hombres, frente a un 27,3% liderado por mujeres.

Todas estas cifras hacen inevitable recordar argumentos usados por algunos para justificar estos tristes resultados. “A las mujeres no les gustan las matemáticas”, “las ingenierías son carreras de hombres”, “la carrera científica es muy demandante para una mujer con familia”, “las mujeres no son buenas en cargos directivos” y así, suma y sigue. Aseveraciones que por años habitaron en esta comunidad, pero que ahora son disipadas por datos que dan luces a la realidad de quienes participan en el área.

Según el “Estudio sobre la realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas en STEM”, presentado en 2016 por CONICYT, las diferencias frente a las vivencias de situaciones de discriminación son considerables. En esta encuesta, donde participaron directivas(os), académicas(os) y estudiantes; alrededor de un 35% de las mujeres señaló que sus competencias académicas habían sido cuestionadas por su vida personal frente a un 10% de ellos; mientras que las insinuaciones de carácter sexual rondaron en un 40%.

Producto de las informaciones reveladas, una de las conclusiones del estudio es que las institucionalidades de género aún son incipientes en el país y además las que existen no son muy conocidas por la comunidad. No obstante, un hallazgo relevante de la investigación fue la gran predisposición que hoy existe para la implementación de políticas al respecto por parte de la mayoría de los encuestados, generando el clima propicio para impulsar cambios al respecto. 

Reconociendo los esfuerzos del cambio de enfoque

Paula Astudillo, coordinadora institucional de género de CONICYT; Mario Hamuy, presidente del Consejo de CONICYT; Elizabeth Pollitzer, directora de Portia; Matteo Grazzi, División de Competitividad, Tecnología e Innovación BID.La comunidad científica parece estar de acuerdo con que la situación debe cambiar, sensación que ha sido alimentada por la gran cantidad de estudios elaborados en el último tiempo. Los beneficios que suponen a la generación de conocimiento y nuevas tecnologías una mayor igualdad de género es algo que ya se está tomando en cuenta, no tan solo en la academia, sino también en la industria.

“Por mucho tiempo se instauró el prejuicio de que las mujeres no eran productivas. Sin embargo, hay estudios que señalan que la innovación, algo muy rentable, pasa con más frecuencia en equipos compuestos por más trabajadoras”, indicó Julie T. Katzman, vicepresidenta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por esto, el desafío está puesto en cómo establecer de manera progresiva y permanente políticas de género al interior de las universidades, empresas y la sociedad civil, buscando instalar el concepto “igualdad en las diferencias”.

“Hombres y mujeres son igual de capaces y tienen la misma preparación, pero distintas aproximaciones a sus propias formaciones profesionales desde su socialización cultural, donde se les asigna roles y exige de forma distinta. Entonces, es innovador que se incluyan mujeres, es innovador como las mujeres trabajan en ciencias y tecnologías, es innovador cuando una mujer se incorpora a un sector tan tradicionalmente masculino, ya que supone romper ciertos paradigmas”, destacó Laura Albornoz, actual directora de la Corporación Nacional del Cobre (CODELCO) y ex-ministra del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM).

La incorporación progresiva de este 50% de la sociedad al mundo laboral del desarrollo de nuevas tecnologías es justamente a lo que se apuesta, donde la inclusión de su mirada podría cambiar la forma en que la sociedad se desenvolverá en el futuro.  

“Las mujeres influimos en un 75% en las decisiones de compra de los aparatos electrónicos. Pero, ¿será ese mismo porcentaje de las que los diseñan?, ¿la tecnología tendría otra manera de ser si fuese diseñada mayoritariamente por mujeres? Yo creo que sí, que tendríamos mejores productos porque partirían desde la necesidad del entorno en que vivimos. Nosotras tenemos mucho que aportar y crecer aún. No sólo queremos participar más, sino también que los beneficios de estos productos sean recibidos por las mujeres”, expresó la Carolina Vásquez, ministra de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones de Costa Rica.

Una de las representantes de las organizaciones de la sociedad civil en este encuentro fue Mariana Costa, CEO del emprendimiento social Laboratoria, quien comenzó en Perú y ahora tiene oficinas en México, Chile y pronto en Brasil. En esta iniciativa, se entrena a mujeres de escasos recursos en programación, apostando a suplir tres necesidades actuales: la brecha de talento del área de tecnologías, la brecha de género del sector y la brecha económica que no les permite acceder a una formación profesional. 

“El desarrollo de tecnologías es un área que, en sus orígenes, fue impulsada por mujeres, algo que irónicamente luego cambió, quedando ellas fuera de este espacio por muchísimos factores. Creo que llegó el momento de cambiar esto, ahora somos muchísimos actores que estamos trabajando en este campo para cerrar esta brecha”, enfatizó Costa.

A este argumento se sumó el vicepresidente de Exploraciones Minerals Americas - BHP Billiton, Jean Des Rivieres, quien destacó el trabajo que ha realizado su empresa al establecer un nuevo enfoque en el área de reclutamiento de su empresa, hablando del progreso en la incorporación femenina y de la reducción de brechas de género en posiciones de liderazgo.

“La diversidad de género, orientación sexual, religión, nacionalidad, etc.; es un valor y debe ser considerado como tal, ya que trae muchos beneficios. Debemos tener cuidado con los sesgos, debemos ser capaces de mirar a quienes no son tan parecidos a nosotros”, finalizó Des Rivieres.